lunes, 13 de octubre de 2014

Medio Ambiente 'alerta' del impacto de una manada de arruis en el ecosistema de Marcos y Cordero

La balanza política de La Palma lleva ya casi dos décadas intentando equilibrar dos conceptos opuestos, el de espacios protegidos y el de animales exóticos invasores. Pero ese equilibrio en un territorio insular no es posible, tal y como se cansan de aclarar los técnicos, y las consecuencias se están viendo cada día de forma más drástica en la parte más débil de la ecuación. Las plantas endémicas en peligro están notando más que nunca el impacto del animal es los espacios protegidos de la Isla, que es nada más y nada menos que más del 60% de su territorio.

La última noticia que ha llegado a la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo sobre el impacto de una de esas especies invasoras, el arruí, parte de una denuncia que parte desde la zona de Marcos y Cordero, que preside el barranco del Agua y del bosque de Los tilos, considerado uno de los bosques de laurisilva más bellos, si no el que más, de Canarias, declarado como Reserva de la Biosfera en 1983, un nivel de reconocimiento ambiental que luego, desde 2002 se ha extendido a toda la isla.

Según esa denuncia, en Marcos y Cordero una manada de arruis está dañando el ecosistema con un impacto que ya es palpable en el suelo compacto que ahora se ha soltado justo antes de que comiencen las lluvias de invierno y las habituales escorrentías que salpican el paisaje. Eso provocara una modificación de las zonas en las que este animal suele transitar, además del daño que se está generando a la flora existente en la misma.
La denuncia se ha trasladado al Patronato de Espacios Naturales de La Palma a la espera de una decisión, más que técnica, política. La consejera Nieves Rosa Arroyo tiene claro que la solución a esto depende de los políticos se pongan de acuerdo de una vez por toda para aplicar lo que se les ha propuesto desde todos los ámbitos técnicos. Pero se enfrentan a 4.000 licencias de caza vigentes en la Isla que forman un colectivo con un gran calado social y, por tanto, ciertamente temido por los gestores de la Administración, ahora más que antes incluso, con la debilidad económica actual.
Arroyo insiste una vez más: "hablamos de un animal introducido en 1970 en La Palma por el extinto Icona, que está dentro del Catálogo de Especies Exóticas e Invasoras de Canarias y que está causando daños considerables en la flora insular, en este caso, en uno de los ecosistemas más importantes de la Macaronesia, compuesto por: el laurel (Larus novocanariensis), el til (Ocoteca foetens), el aceviño (Ilex canariensis), el fayo canario (Myrica faya), el viñatigo (Persea indica), paloblanco (Piconia excelsa), follao (Viburnum rigidum), madroño (Arbutus canariensis), Barbusano (Apollonias barbujana)... entre otras especies.
Hace unos meses se denunciaba, también desde la Consejería de Medio Ambiente, que el animal también había alcanzado la reserva natural integral del Pinar de Garafía, un área de máxima protección y que se está viendo "gravemente afectada".
Sólo la Caldera de Taburiente se defiende del impacto de este animal con la contratación de cazadores (curiosa paradoja) que son capaces de eliminar unos 200 animales al año.
Fuente: ElTime