martes, 2 de septiembre de 2014

El Cabildo enseña a diferenciar la paloma rabiche de la cazable

LA CONFUSIÓN CON UNA ESPECIE CINEGÉTICA CUESTA DE 20.000 A 30.000 EUROS

Confundir la paloma rabiche que se está reintroduciendo en la Isla con la bravía, que sí es cinegética, puede salirle caro a los cazadores que a partir de mañana se echen al monte con la apertura de la temporada. El error, del que no se conoce ningún caso, les costaría entre 20.000 y 30.000 euros.


J. QUESADA / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Cazar en esta isla una paloma rabiche (columba junionae), un ave «vulnerable» para los catálogos nacional y canario de especies amenazadas, es cada día más probable por el crecimiento de su población y su extensión geográfica, aunque improbable porque, entre otras causas, la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo se ha preocupado de que los cazadores las distingan al verlas.


Desde hace 4 años las pruebas de obtención y de renovación de licencias de caza menor en Gran Canaria incluyen a la rabiche en el anexo fotográfico en el que los aspirantes deben diferenciar las especies cinegéticas de las que no lo son. Además se vienen dando charlas a las sociedades de cazadores y se ha implicado en su protección a los chiquillos de los colegios de Teror, Firgas y Valleseco, los más cercanos a su área de reintroducción. No obstante, para evitar errores humanos las zonas especiales de conservación (ZEC) de los barrancos de La Virgen y Azuaje se han declarado vedado de caza hasta 2017.

El programa de reintroducción ha liberado más de 80 ejemplares desde marzo de 2012 en esos barrancos de las medianías del Norte, donde el año pasado nacieron en libertad los primeros pollos de rabiche desde que esta especie se extinguió aquí, a finales del siglo XIX. Esta población inicial se ha extendido hacia Tamadaba y el valle de Agaete y hacia Bandama.

La rabiche, y la turqué, tiene poblaciones estables en las cuatro islas occidentales, si bien la más numerosa es la de La Palma, de donde proceden las parejas reproductoras de los ejemplares liberados, que se crían en la finca de Osorio. El programa Life cofinancia su reintroducción en la Isla y la extensión de su hábitat natural plantando 500.000 árboles de laurisilva y monteverde. Sólo 25.000 echan ya raíces, aunque es ahora cuando está previsto acelerar las plantaciones.

ENDÉMICA FRENTE AL ANCESTRO SILVESTRE

La paloma rabiche (primera inferior) es un tercio más grande que la bravía (segunda). El cuerpo tiene tonos vinosos oscuros, grisáceos en la cabeza y el cuello. La cola es de un gris más pálido y se torna blanquecina en su extremo distal. Es más sedentaria y aletea más lentamente.

  
  

     

La paloma bravía, el ancestro silvestre de las domésticas, es de mediano tamaño, más redondeada y de cabeza pequeña. Su coloración dominante es grisácea. Su vuelo es más directo y potente, con batidos potentes de sus alas. La segunda es una de las especies cinegéticas en Gran Canaria, como la perdiz, mientras que la segunda acaba de reintroducirse y cazarla sería un error que le costaría al atrevido entre 20.000 y 30.000 euros de sanción.

Fuente: Liferabiche