jueves, 4 de marzo de 2021

Entidades y cazadores grancanarios se niegan a exterminar el conejo


El pasado 22 de febrero todas las entidades de caza representativas del sector cinegético de Gran Canaria reunidas en Polígono insular de Tiro de Lomo Pollo en Telde, tomaron la iniciativa de hacer frente común mediante una plataforma a la intención del Gobierno Canario de declarar al conejo especie exótica e invasora en las islas, y con ello, condenarlo a la erradicación.

El conejo silvestre (Oryctolagus cuniculus subsp. algirus)  es una especie naturalizada en Canarias, probablemente introducido hace más de 500 años,  interactuando con la flora autóctona desde aquel entonces. Actualmente el conejo se encuentra en abundancias ínfimas comparativamente a los datos históricos, afectado por las enfermedades víricas, la pérdida de hábitat, el abandono de la agricultura tradicional, los predadores domésticos y la fragmentación del territorio. En este sentido, los cazadores han reducido los periodos de caza, el número de perros y suprimido las armas para su captura.

Por otra parte, aprovechando la futura Ley de Biodiversidad y Recursos Naturales de Canarias, en fase de debate, el Gobierno de Canarias intenta modificar la Ley de Caza por la puerta de atrás. En esta modificación, las especies objeto de caza  se clasifican en caza mayor y caza menor. Sin embargo, según el interés de la administración, en poco tiempo la clasificación además contaría con las definiciones del Real Decreto de Exóticas Invasoras. El mismo que pretendía declarar al almendrero especie invasora en Canarias.

Al parecer, el sentido de todo este despropósito es que el conejo se alimenta de plantas endémicas. Siempre bajo estudios financiados y dirigidos unilateralmente hacia los mismos investigadores por los técnicos del propio Gobierno.

Lo que más indigna a los cazadores es que además de prohibirles la gestión del conejo mediante agua, comida, control de predadores, repoblaciones y colaboraciones con agricultores a los que les puedan producir daños. Se les imponga practicar la caza con el fin de hacerlo desaparecer, a tenor del planteamiento propuesto en el borrador de la Ley de Biodiversidad Canaria.

Ante la incapacidad de gestionar, el Gobierno se ha instalado en la prohibición, sin entrar a regular la especie, incumpliendo la implantación de la ordenación en su aprovechamiento, y en todo caso obviando a los cazadores, más solución, que parte del problema en este asunto.

Desde que la Comunidad Autónoma asumió las competencias en caza, paradójicamente responsable del fomento del patrimonio cinegético, se ha prohibido cazar las dos especies de caza mayor por ser exóticas e invasoras, Arruí y Muflón (introducidas por la propia administración). De las existentes de caza menor, también se ha prohibido la caza de la codorniz y tórtola. La perdiz moruna y perdiz roja pasan por malos momentos en cuanto a densidades, al igual que el conejo. Y, la paloma bravía, está hibridada con las palomas de ciudad, perdiéndose la especie.

Por todo ello, la recién creada plataforma ya ha solicitado reuniones con los políticos responsables,  presentará alegaciones a la nueva norma y movilizará a los cazadores en defensa de sus derechos si fuera necesario. En este sentido, desde Gran Canaria tienen la confianza de liderar y recibir el apoyo del resto de cazadores de las islas, contando ya con los compañeros de La Gomera. Pues todos tienen claro y buscan, el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales y la preservación del patrimonio natural  de Canarias.