Con el ánimo de contribuir a la
preservación de las especies silvestres y de apoyar a las sociedades de
cazadores locales, la UNAC presentó en solitario propuestas y alegaciones al
largo procedimiento de redacción y aprobación de los programas de desarrollo
rural (PDR). Sin embargo, hasta el momento de redactar estas notas, nuestras
propuestas ni si quiera han sido contestadas debido a la dejadez y a la
despreocupación con las que las autoridades de gestión de los PDR, creemos,
trata a la caza. Juzguen ustedes mismos.
A
partir de los años cincuenta comienza la emigración de los habitantes del rural
a las grandes ciudades en busca de trabajo. Aunque las políticas europeas y
españolas han intentado revertir la
situación, lo cierto es que el despoblamiento ha seguido hasta nuestros días.
Este
sangrado persistente de mano de obra, junto a las exigencias productivas que
han impuesto las nuevas políticas agrarias, han generado numerosas superficies
agrícolas abandonadas a lo ancho y largo de la geografía de montaña. Pequeñas
parcelas, muchas veces abancaladas y distribuidas en mosaico, cultivadas de
hortalizas, leguminosas, cereales y árboles frutales, han desaparecido
prácticamente del rural montañoso.








